miércoles, 3 de agosto de 2011

EL ESTRÉS DIFICULTA TU PAZ INTERIOR


El estrés dificulta tu paz interior, afecta tu salud, tu felicidad y tu vida. Para evitarlo, renuncia a querer lograr objetivos de manera acelerada y forzosa. Aprende a utilizar el tiempo en forma adecuada. Evita tensionarte por querer hacer varias cosas a la vez. No empujes el rio, déjalo correr a su ritmo. No te amargues imaginando futuros llenos de dificultades. Mira tus problemas con objetividad y hasta con buen humor y saca provecho de tus errores.

lunes, 1 de agosto de 2011

EL POR QUÉ DE NUESTRAS OFENSAS Y EL PERDÓN


Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que “alguien” les hizo.
La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos...No son reales. Son imaginarias.  
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.  
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.  
¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que “te hacen otros” (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.
Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y cómo “deben” de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.
También, las otras personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.  
Y cuando una persona es “maltratada” (por no haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que le hirieron, o sea que se predispone.  
Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes. Obviamente lo que teme lo provoca. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.  
Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.
Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida.
Cuando le dices lo que “debe hacer” y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.
Además recuerda también que nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarle sus tierras a los pieles rojas éstos les contestaron: “¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.” Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.   Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.
Entonces; ¿cómo puedo perdonar?  
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren”. Estas ideas son producto de una máscara social que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.  
2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.
3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.
4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en ningún nivel intelectual puedes comprender, porque en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario.
Un bosque perfecto serían puros árboles, sol rico, no bichos… ¿Existe? No.
Para un pez el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿Existe? No.
Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR.
Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.
6) Desintoxícate del veneno del rencor y reconcíliate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.
7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala.
8) Si un ser querido ya no está en este mundo utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz. A la luz del corto período de vida que tenemos sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera, la muerte, en cualquier momento y de forma imprevista puede tomarnos entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.
9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de consciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

BARRIENDO IMPUREZAS – CUENTO TIBETANO


Cuentan que un hombre mayor que había recorrido años y kilómetros en la búsqueda del camino espiritual, topó un día con un monasterio perdido en las sierras. Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era analfabeto, muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podría leer los textos sagrados, pero al verlo tan motivado decidieron aceptarlo. Los monjes comenzaron a darle, sin embargo, tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales…”Te encargarás de barrer el claustro todos los días” -le dijeron. El hombre estaba feliz. Al menos, pensó, podría reconfortarse con el silencio reinante en el lugar y disfrutar de la paz del monasterio, lejos del mundanal ruido. Pasaron los meses, y en el rostro del anciano comenzaron a dibujarse rasgos más serenos, se lo veía contento, con una expresión luminosa en el rostro y mucha calma. Los monjes se dieron cuenta de que el hombre estaba evolucionando en la senda de la paz espiritual de una manera notable. Un día le preguntaron: ¿”Puedes decirnos qué práctica sigues para hallar sosiego y tener tanta paz interior?” -”Nada en especial. Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro de mí todas las impurezas de mi corazón, borro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma”.

MEDITACION OSHO…ORAR


Orar es sentir, fluir con la naturaleza. Si quieres hablar, habla, pero recuerda que el hecho de hablar no va a afectar a la Existencia. Te afectará a ti y puede que esto sea bueno, pero la oración no va a cambiar la mente de Dios.

Puede que te cambie a ti, pero si no te cambia, entonces es un truco. Puedes seguir rezando durante años, pero si no te cambia, abandónala, tírala; es basura, no acarrees con ella ya más.

El orar no va a cambiar a Dios. Tú siempre piensas que si rezas, la mente de Dios cambiará, que El te será más favorable, que se inclinará más de tu lado. ¡No! El cielo inmenso, la Totalidad, solamente puede estar contigo si tú estás con ella. No hay otra forma de rezar.

Simplemente quédate en silencio, ábrete. Levanta ambas manos, las palmas hacia arriba, la cabeza hacia arriba, hacia el cielo, y que simplemente la Existencia fluya a través tuyo. Mientras la energía, o prana, baja por tus brazos, sentirás un ligero temblor. Serás como una hoja al viento, trémula. Permítelo, ayúdalo. Deja entonces que tu cuerpo vibre de energía. Deja que suceda lo que tenga que suceder.

Después de dos o tres minutos, o cuando te encuentres totalmente lleno de energía, inclínate y besa la tierra. Vuélvete un vehículo para permitir que la energía divina se una con la tierra. Otra vez te sentirás fluir con la tierra: cielo y tierra, arriba y abajo, yin y yan, masculino y femenino. Flotas, te fundes, te abandonas por completo. Dejas de existir. Te vuelves uno, te fusionas.

Esas dos etapas deberían repetirse seis veces más, de forma que cada uno de los chakras se desbloquearan. Puede hacerse más veces, pero nunca menos de siete veces o, de lo contrario, te sentirás inquieto y no podrás conciliar el sueño.

Es mejor practicar esta oración por la noche, en una habitación a oscuras, yendo a dormir inmediatamente después. O, puedes hacerlo por la mañana, pero luego deberás estar quince minutos descansando. Este descanso es necesario; si no, te sentirás como si estuvieras borracho, atontado.

Esta fusión con la energía es orar. Te cambia. Y cuando cambias, toda la Existencia cambia".

TOMA TUS ARMAS Y SAL A PELEAR


No desmayes,
en la prueba muestra tu fuerza,
en la guerra levanta la cabeza,
cuando pienses que nadie está contigo
déjame te digo que detrás de ti un ejército esta a tu favor,
y delante de ti esta Dios…
Nunca estarás solo, “donde quiera que estés” dice Dios, “yo te puse ahí:
y solo yo te puedo sacar, pero para mostrarte algo mejor,
los guerreros de Cristo no pueden agachar su cabeza,
miran mas allá de lo que han terminado y siempre piensan
que hay mucho por hacer,
Se levantan todos los días con nuevas fuerzas,
no para apreciar lo que han hecho,
sino para ver los nuevos proyectos por terminar,
todos los días tienen trabajo,
no tienen días de descanso,
porque saben que trabajar para el Rey de reyes
se paga un precio, y es cargar la Cruz.
Los guerreros de Cristo están conscientes
de los acontecimientos del presente,
pero también saben que su futuro será mejor,
no piensan en que alguien los podrá vencer
porque saben que tienen alas como las águilas
y que solo los guerreros en Cristo las pueden tener,
tú eres un guerrero, tú eres alguien importante,
toma tus armas y sal a pelear,
hay muchas almas que no conocen a Cristo
y no saben de la guerra espiritual.
Sal a pelear, y grita que hay que luchar,
porque la guerra no la gana el más fuerte
sino aquel que cree que lo puede lograr,
es la FE lo que hoy te puede cambiar…
TOMA TUS ARMAS Y SAL A PELEAR…

EQUIPARAR LO INTERIOR Y LO EXTERIOR


"Me gustaría que fueras capaz de permanecer en la plaza comercial y, al mismo tiempo, de ser meditativo. Me gustaría que te relaciones con la gen­te, que ames, que te muevas en miles de relaciones (que te enriquecen) y aun así puedas cerrar las puertas y a veces puedas tomarte un descanso de toda relación, para poder relacionarte también con tu propio ser. Relaciónate con otros, pero tam­bién contigo mismo. Ama a los de­más, pero también a ti mismo. ¡Sal! El mundo es hermoso, está lleno de aventuras; es un desafío, y te enrique­ce...¡No te pierdas la oportunidad! Siempre que el mundo llame a tu puerta y te convoque, ¡ve! Enfréntalo sin temor: no hay nada que perder; tienes todo por ganar. Pero no te pierdas. No sigas más y más hasta perderte. A veces, retorna a casa. A veces, olvídate del mundo: ésos son los momentos de medita­ción. Cada día, si quieres ser equili­brado, debes equiparar lo interior y lo exterior. Ambos deben tener el mismo peso, de manera que tu interior nunca se torne asimétrico. Esto significa la afirmación del maestro zen: "Camina en el río, pero no dejes que el agua te toque los pies". Está en el mundo, pero no seas del mundo. Está en el mundo, pero no dejes que el mundo esté en ti. Cuando llegas a casa, llegas a casa: como si el mundo entero hubiera desapareci­do".


Osho