domingo, 21 de agosto de 2011

ACEPTAR Y JUGAR


Estando el Maestro haciendo oración, se acercaron a él los discípulos y le dijeron: “Señor, enséñanos a orar”. Y él les enseñó del siguiente modo:

“Iban dos hombres paseando por el campo cuando, de pronto, vieron ante ellos a un toro enfurecido. Al instante, se lanzaron hacia la valla más cercana, con el toro pisándoles los talones. Pero no tardaron en darse cuenta de que no iban a conseguir ponerse a salvo, de modo que uno de ellos le gritó al otro: "¡Estamos perdidos! ¡De ésta no salimos! ¡Rápido, di una oración!"

Y el otro le replicó: "¡No he rezado en mi vida y no sé ninguna oración apropiada!".

"¡No importa: el toro nos va a alcanzar! ¡Cualquier oración servirá!"

"¡Está bien, rezaré la única que recuerdo y que solía rezar mi padre antes de las comidas: Haz, Señor, que sepamos agradecerte lo que vamos a recibir!".

Nada hay que supere la santidad de quienes han aprendido la perfecta aceptación de todo cuanto existe.

En el juego de naipes que llamamos “vida” cada cual juega lo mejor que sabe con las cartas que le han tocado.

Quienes insisten en querer jugar no las cartas que les han tocado, sino las que creen que debería haberles tocado, son los que pierden el juego.


No se nos pregunta si queremos jugar. No es ésa la opción. Tenemos que jugar. La opción es: cómo.

CRECER


Crecer es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y de lo cual nos cuesta desprendernos, 
es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser diferentes de lo que fuimos ayer, es desarrollarnos y evolucionar desde adentro.
Cuando decidimos cambiar una actitud negativa, estamos creciendo. 
Cuando decidimos corregir un error, estamos evolucionando.
Cuando dejamos de hacer algo que nos empequeñece, estamos desarrollándonos.
Todos los días la vida nos presenta oportunidades de crecer.
Para proyectarse en el tiempo como algo duradero, este cambio debe ser paulatino y consciente.
Observemos a la naturaleza, y más particularmente a los árboles: en otoño pierden su follaje y se liberan de la carga innecesaria, recogiéndose dentro de sí para recibir el invierno. Por fuera, parecieran no tener vida, pero preparan sus raíces para que en la primavera sus ramas puedan ver surgir los primeros brotes, dando lugar a las hojas y luego los frutos del verano.
Si logramos desprendernos de esas hojas que no necesitamos mientras desarrollamos nuestra esencia, también podremos dar frutos y transformarnos.

FLUYE, VIVE, TEN FE, SÉ FELIZ


Confía en que estas en el lugar perfecto, en el momento preciso.
Vive este presente como se te presenta. 
Pon atención a cada detalle y siéntelo con plenitud, es único. 
No lo desperdicies preocupándote por cosas del pasado o con ansiedad respecto al futuro, ni pensando en el lugar donde deberías estar o como deberías estar. Siempre se encuentra en nuestros corazones, en nuestro interior, lo que estamos buscando en el exterior.
Aprende mas a aceptar que a esperar, así tendrás menos desilusiones. 
Ama a las personas sin depender de ella.
Confía en tu corazón. 
Si sueltas el dolor puedes abrazar el gozo.
En este momento estas rodeado de las personas necesarias para tu crecimiento.
Fluye.
Vive. 
Ten fe. 
Se feliz.

LA SABIDURÍA DE LA INTENCIÓN


Una vez que empezamos a vernos a nosotros mismos como seres energéticos que viven en un mundo energético, podemos entender la relación que existe entre el alma y el humano, la cual es un reflejo de la conexión entre el cielo y la tierra. Si bien nuestro enfoque tiende a estar fijo en nuestra humanidad, porque es de lo que somos conscientes, nosotros somos una mezcla de muchas energías diferentes, que podemos controlar mediante nuestros pensamientos. Cada pensamiento es una intención, una orden que emitimos a la energía que nos rodea para que pueda manifestarse.

Es la naturaleza de la energía el llegar a ser, ése es su único propósito. Y nosotros somos quienes tenemos el poder de comandarla. De hecho, sólo nos responde a nosotros. Imagínense estar rodeados por una multitud de seres, todos enfocados en ustedes, esperando que les digan qué hacer. Eso es exactamente lo que somos como humanos que viven en un mundo energético. Estamos rodeados de energía cuyo único propósito es hacer lo que nosotros le pedimos. Y pedimos mediante la intención.

Cada pensamiento es una intención, un mandato que sale y se manifiesta tal cual es. ¿Cambia esto la manera en que ven sus pensamientos? Debería, porque cada uno es igualmente poderoso y a cada uno se le responde de la misma manera. No hay pensamientos buenos ni malos, sólo hay pensamientos. No hay manifestaciones buenas ni malas, ya que cada una depende de nuestro nivel vibratorio, frecuencias energéticas que llevamos y cuán conectados estamos y cuán conscientes somos de nuestro poder. Cuanto más poder pongamos en nuestros pensamientos, mayor será la respuesta energética.

Aunque nos enfocamos en utilizar la intención como una herramienta en la manifestación, no nos damos cuenta de que todos nuestros pensamientos son parte de la intención y todos ellos manifiestan. Por lo tanto, los pensamientos de impotencia, limitantes, auto-derrotistas, reciben tanta atención y crean tanto como los pensamientos poderosos, ilimitados y edificantes. Cuando tenemos una mezcla de pensamientos, tienden a anularse mutuamente y nuestra creación queda bloqueada. ¿Cuál es su intención para su vida, éxito, relaciones o amor? ¿Qué piensan sobre ellos? Cada pensamiento es una intención, así que para crear los resultados más altos y mejores para ustedes, recuerden que cada uno recibe la misma respuesta y va a crear de la misma manera. Elijan los que realmente quieren y eso es lo que conseguirán.

Bogar Blancarte

EL LENGUAJE DE LOS ÁNGELES


Muchas personas piensan, y algunas sostienen, que los ángeles tienen un lenguaje en particular, pero esto no es así. ¿Qué lenguaje emplean los santos para dar a entender su mensaje, o que lenguaje emplea la Virgen cuando se quiere comunicar con alguien? Generalmente el mismo que habla el sujeto percipiente.

Hay gente que ha hecho un contacto angélico, y ha dicho que el ángel habla en un idioma extraño, fuera de lo normal y no tiene referencia inmediata con ninguno de los idiomas terrestres conocidos.

Así por ejemplo vemos que existen ángeles que tienen nombres extraños sin ninguna traducción. Un ritmo solo de consonantes sin ninguna vocal y pronunciación completamente extraña. Otros tienen, nombres extravagantes o con reminiscencia mística y que se comunican con palabras inintelegibles, solo el sujeto centro de la experiencia dice poder traducir.

Los ángeles no tienen un lenguaje como los humanos, ya que la voz es un fenómeno físico y desde el plano en que ellos están nuestra física no tiene validez. Pueden transmitir un mensaje que nuestra mentalidad decodifica de acuerdo a los valores semánticos de cada idioma original, de cada cultura y lenguaje. Decir que el nombre de un ángel es CXRTGBNM no tiene lógica para ninguno que quiera interpretarlo. Tiene lógica para la persona que mantiene subjetivamente ese nombre o significado, pero para nadie más.

Los nombres tradicionales hebreos nos han llegado a través de la religión y cada país y cada cultura cristianizada le ha puesto la pronunciación propia de su lengua, así es como Mikeiel en hebreo es Miguel en castellano, Mijail en ruso, Michael en inglés, Michel en francés, Michelangelo en italiano y así sucesivamente por todos los idiomas que lo evoquen. En todo caso el más original es aquel en donde se pronunció por primera vez. Y el Arcángel Miguel llega a cualquiera que lo evoque sin importar si su nombre se pronuncia en castellano, inglés o francés.

Para establecer una comunicación angelical no hace falta estar preparado como cuando uno va a una academia a aprender un idioma extranjero, no hace falta adornarse de palabras y significados exóticos que sin ningún sentido tratan de expresar una realidad subjetiva que solo afecta a la conciencia de quien recibe la comunicación. Decir que un ángel le habló está muy bien. Luego se analizaría el mensaje. Pero decir que habló en un idioma extraño al que nadie puede descifrar y en todo caso usted solamente puede entender ya tiene otro color el asunto.

Ninguna entidad espiritual verdaderamente elevada se comunicará con un terrestre para que éste no le entienda. Pueden existir comunicaciones incomprensibles, pero no son ángeles. Pueden ser otra cosa, pero ángeles, no son. Cuando se produce una comunicación con un ser elevado el mensaje es fluido, claro sin rodeos y la percepción no se realiza mediante la activación del sentido del oído. Es decir que el sonido espiritual no llega por los oídos. En ese momento se activa un centro energético que está en la coronilla de la cabeza que es también denominado Chacra de la corona y tiene su relación física con la glándula pituitaria. Es este centro el que se activa y el sonido es espectacularmente claro. No existe en la tierra ningún aparato reproductor de sonido que logre semejante nitidez e impresión en la memoria. No necesitaría hacer ningún esfuerzo para recordar pues si la comunicación se estableció y aunque sea una sola palabra haya escuchado, usted jamás podrá olvidar semejante sensación en toda su persona. Pues la impresión es inmensa a comparación con el sonido terrestre e impregna todo su ser.

Si alguien quiere establecer contacto con los ángeles solo debe llamarlos. Por el nombre tradicional o simplemente con el nombre que uno quiera darles. Si el nombre por el que lo llamamos está equivocado, será ese mismo ángel quien lo dirá. Si uno no sabe que nombre darle solamente hable en su idioma y pídale que le revele su nombre. Al cabo de un tiempo usted "oirá" un flujo de pensamiento con el nombre de su ángel.

En cuanto a la comunicación en sí del ángel con usted, esta puede ser de diversas formas. No tiene por que darse como un flujo de pensamiento ni tampoco recibir en su mente las palabras o los mensajes directos del ángel.

Pueden también darse de manera muy sutil, lo importante es que quien reciba el mensaje cuente con alguna base como para interpretar el mensaje del ángel. Según la capacidad y grado intelectual de la persona, el espíritu enviará un mensaje para decodificar o entender de una forma o de otra. Pero no es necesario hacer ningún curso de interpretación de los mensajes angelicales. Todo depende de la capacidad de simbolizar que cada cual tenga.

Intente su mejor comunicación. Intente llegar al mundo del espíritu a través de lo que tiene. Ante Dios no hace falta ninguna falsa vestidura. Mientras los hombres ven el aspecto exterior, Dios observa el corazón.

No se desilucione si al principio no logra tener ningún contacto importante. Los ángeles irán acercándose lentamente, y en todo caso pondrán débiles señales en su camino para dar a entender su presencia, hasta que llegará un momento en que los mensaje serán cada vez mas claros y usted disfrutará de un gran enriquecimiento superior, el que siempre deberá brindar en beneficio de todas las personas que tome contacto con usted.

Otra recomendación saludable es que no comente sus comunicaciones con los ángeles si las personas con las que habla no creen en ellos, ya que eso lo único que lograría sería un desgaste inútil en usted, mantenga su fe constante y alimente su comunicación espiritual con obras de bien sin hacer demasiado ruido, si un destino de transmisión masiva le toca serán las mismas circunstancias las que se darán naturalmente pero mientras tanto conserve su inocencia que es en definitiva su mejor escudo ante el descredito y la mala interpretación de quien no quiere oír de estas cosas.

Miguel Angel Arcel

JERARQUÍA ANGÉLICA


PRIMER ORDEN
LOS SERAFINES
Se dice que son los ángeles que están más cerca de Dios, rodeando su trono. Son los estimuladores de la mente. Se encargan del ambiente social, ético y moral de las personas. También los serafines se ocupan principalmente de la unificación y estabilización de toda la constelación. Actúan para enaltecer todos los contactos sociales sinceros y para adelantar la evolución social de las criaturas del universo. Se encuentran en el más alto plano celestial. Los que más cerca de Dios están. Su misión es la de alabar y cantar glorias al Señor engrandeciendo el amor universal.

LOS QUERUBINES
De extrema inteligencia. Su extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo. Son los guardianes de las obras de Dios, sus templos y los caminos que conducen a una evolución espiritual engrandecimiento de la conciencia. Tienen el don del discernimiento. Y expanden luz.

LOS TRONOS
Están muy por encima de todo lo terrenal. Viven exclusivamente en los cielos. Están dirigidos directamente por el Creador y trabajan la energía Poder; manejando el impulso de vida y el impulso creador. Estas entidades están relacionadas con las acciones de los hombres. Son entes que antiguamente eran llamados Espíritus de las Estrellas. Llevan un registro de las acciones en todos los tiempos o karmas. Son también los constructores del orden universal.

SEGUNDO ORDEN
DOMINACIONES
Visten como soldados y llevan una espada en la mano. Participan en el gobierno de las sociedades. Son responsables de asegurarse de que el universo se mantenga en orden. Tienen la tarea de regular los deberes de ángeles inferiores. Son los ángeles que se encuentran entre el limite de lo finito con lo infinito. Rigen dominios de conciencia expandida que es imposible pasar. Solo los Tronos han pasado.

VIRTUDES
Su deber es trabajar por los milagros en la tierra. Su deber es supervisar a distintos grupos de personas. Vienen a representar las mejores cualidades de los seres vivos. De acuerdo a la tradición, estos seres infunden en las personas y los pueblos las mejores energías para poder avanzar.

POTESTADES
Parecidos a las virtudes, junto a ellas gobiernan las estrellas y los elementos en la tierra, de la naturaleza. Son seres angelicales encargados de salvaguardar la conciencia y la historia. Los ángeles de la muerte y nacimiento se encuentran en esta categoría. Su deber, además, es supervisar la distribución de poderes entre los humanos. Custodios divinos que cuidan las fronteras entre el cielo y la vida.

TERCER ORDEN
PRINCIPADOS
Guían a los demás hacia ellos, hacia la luz. Guardianes de las naciones y los países, política, temas militares y comercio. Son los conductores de enormes grupos de personas a través de la historia. Razas, naciones, reinos, países. Vigilan de cerca las acciones de los gobernantes, reyes y jefes espirituales de los hombres. Vigilantes y conductores.

ARCÁNGELES
Son siete, con la característica de ser reconocidos individualmente. Encargados de las misiones mas importantes en relación a los hombres. Son guardianes de personas a quién Dios ha confiado grandes misiones. Cuidan el orden en los cuatro puntos cardinales.

ÁNGELES
Son los que están más cerca de la tierra, de los humanos, son los que se manifiestan. Los ángeles son colaboradores y auxiliares de los seres humanos, están a sus órdenes. No es al revés. Su misión es la de alcanzar los favores y peticiones como así también proteger a los que necesitan una ayuda para bien de su alma. Los ángeles están en todas partes.

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿HAY ALGUNA MANERA DE SER FELIZ EN LAS RELACIONES?


¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas?
¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?
No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.

Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.

Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.

Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.

Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.
Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!

Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada. (Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».)

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.

Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».
Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.

He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quiénes Sois, y... sin un otro, no sois nada.
Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.

La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.
En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.

El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo.

La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas. Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.

Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.

Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.

Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.

¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?

El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.

La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.

Neale Donalds Walsch, libro Conversaciones Con Dios I